domingo, 27 de mayo de 2012

Perseo y la Gorgona Medusa


Después de que Acrisio laznáse al mar a Dánae y a Perseo, éstos son acogidos por el rey de Sérifos, Polidectes, el cual se enamora de Dánae y como pensaba que Perseo era un estorbo quiso librarse de él, y lo hizo de la siguiente forma: hizo creer a todos que pretendía conquistar a Hipodamía, la hija del rey Enómao, así que pidió que todos le consiguieran obsequios para demostrar que Sérifos también era rica. 
Perseo ofreció traerle la cabeza de la Gorgona Medusa. Las gorgonas eran tres hermanas: Eurilae, Esteno y Medusa. Se caracterizaban principalmente por su cabeza cubierta por largas serpientes venenosas y por petrificar a todo aquel que las mirase. Solo una de ellas era mortal, y esa era Medusa.


Perseo partió guiado por los dioses Hermes y Atenea en busca de las hijas de  Forcis y Ceto, las Grayas, tres criaturas que sólo tenían un mismo ojo y un mismo diente que compartían pasándoselos una a la otra. Perseo les cogió el ojo el diente y las obligó a indicarle la residencia de las ninfas, cuando se lo dijeron, les devolvió el diente y el ojo.





Así Perseo encontró a las ninfas, y ellas le dieron un escudo de Atenea que hacía de espejo para poder ver el reflejo de las Gorgonas, un yelmo de Hades, con el que podía hacerse invisible, y unas sandalias voladoras de Hermes. También recibió por parte de Hermes una hoz de acero con la que poder cortar la cabeza de Medusa. 


Con la ayuda de estos objetos, logró introducirse en la residencia de las gorgonas que, como las Grayas, eran hijas de Forcis y Ceto. Se acercó a ellas mientras dormían. Atenea guio su mano y usó su escudo de bronce como espejo para lograr cortar la cabeza de Medusa sin tener que mirarla. Cuando la hubo cortado, nació de la sangre de Medusa el caballo alado llamado Pegaso y también el gigante Crisaor. Después de aquello perseo salió de la residencia de las gorgonas. Eurilae y Esteno lo buscaron pero no lo encontraron ya que el yelmo lo hizo invisible.